SUGERENCIAS PARA SER UN BUEN JEFE
APRECIE Y ELOGIE
En la vida siempre hay falta de aprecio y elogios: Aun la persona más querida en una empresa nunca recibe los necesarios, y lo común y corriente se muere por que se alaben sus cualidades. Por eso es que -en cuanto al manejo de personal se refiere- el elogio es el más poderoso instrumento que está a su disposición.
Aun el trabajador más agrio y de mal humor suspira secretamente por un poco de aprecio auténtico. ¿Por qué?, porque así es la naturaleza humana.
Observe cuidadosamente a Pedro, el hombre que trabaja para usted. No importa lo que esté haciendo, esto es lo que piensa de sí mismo: "Yo soy la persona más importante en mi propio mundo".
Y lo mismo que usted o yo, somos las personas más importantes en nuestros respectivos mundos.
Como jefe de Pedro, lo mejor que usted puede hacer es aprender a pensar de él como él lo hace de sí mismo. Considere importante cualquier cosa que se refiera a Pedro: su casa, su familia, sus pensamientos, sus emociones y sus ambiciones.
Trate a Pedro como persona importante, él le dará lo más que pueda. Pero si usted desinfla su personalidad, Pedro le guardará rencor para siempre. Trate siempre de ubicarse en el lugar de Pedro. Trátelo como desearía que lo hicieran con usted si se invirtieran los papeles. Póngase los zapatos de Pedro para que esté en posibilidades de conocer mejor la relación que existe con su empleado.
Que los elogios a Pedro se convirtieran en una tarea diaria. Encuentre motivos para exaltar su trabajo con el mismo cuidado con el que busca posibles errores. No pierda nunca la oportunidad de ponderar su trabajo.
¡Él nunca se cansará de escucharlo! Encontrar siempre algún motivo de elogio hará que Pedro quiera superarse. No sucede lo mismo con la crítica.
Siempre alabe a los novatos, aunque el trabajo que desempeñan no sea satisfactorio. Hay quienes por temor al fracaso se descontrolan en los trabajos nuevos. El elogio es el mejor camino para librarlos del temor y ayudarlos a progresar.
Si Pedro demuestra algunas habilidades especiales, reconózcaselas. Haga que se supere tratándolo como a un experto, por ejemplo, diciéndole: "Pedro, verifica esta carga, tú eres el más capacitado para efectuar este trabajo".
Si usted desempeña el trabajo de Pedro mejor de lo que él lo hace, tenga mucho cuidado de no actúar como un "sabelotodo". Haga sugerencias con modestia y como si fueran casuales. Deje que el trabajador que tiene la intención de hacer bien las cosas utilice su genio. Indíquele los resultados que debe obtener, y luego permita que tenga la satisfacción de encontrar la solución al problema. No lo esté vigilando constantemente, ni esté dando vueltas y vueltas a su alrededor, como la gallina clueca lo hace con su pollito. Demuéstrele que le tiene mucha confianza. Si lo hace así, Pedro trabajará mejor.
Siempre hágale saber a su empleado que usted, como su jefe, se da cuenta de las dificultades con las que desarrolla su trabajo.
Las labores que requieren mucha atención son tan agotadoras como el trabajo físico más rudo. Es necesario valorar y elogiar la labor desarrollada por el empleado. Para el personal son muy importantes, aun las más pequeñas dificultades bajo las cuales trabaja. Si usted no está atento a detectar estas pequeñas dificultades, éstas pueden convertirse en problemas mayores. Si le demuestra simpatía y aprecio, el empleado resolverá de inmediato las más serias dificultades.
Aun el trabajador más agrio y de mal humor suspira secretamente por un poco de aprecio auténtico. ¿Por qué?, porque así es la naturaleza humana.
Observe cuidadosamente a Pedro, el hombre que trabaja para usted. No importa lo que esté haciendo, esto es lo que piensa de sí mismo: "Yo soy la persona más importante en mi propio mundo".
Y lo mismo que usted o yo, somos las personas más importantes en nuestros respectivos mundos.
Como jefe de Pedro, lo mejor que usted puede hacer es aprender a pensar de él como él lo hace de sí mismo. Considere importante cualquier cosa que se refiera a Pedro: su casa, su familia, sus pensamientos, sus emociones y sus ambiciones.
Trate a Pedro como persona importante, él le dará lo más que pueda. Pero si usted desinfla su personalidad, Pedro le guardará rencor para siempre. Trate siempre de ubicarse en el lugar de Pedro. Trátelo como desearía que lo hicieran con usted si se invirtieran los papeles. Póngase los zapatos de Pedro para que esté en posibilidades de conocer mejor la relación que existe con su empleado.
Que los elogios a Pedro se convirtieran en una tarea diaria. Encuentre motivos para exaltar su trabajo con el mismo cuidado con el que busca posibles errores. No pierda nunca la oportunidad de ponderar su trabajo.
¡Él nunca se cansará de escucharlo! Encontrar siempre algún motivo de elogio hará que Pedro quiera superarse. No sucede lo mismo con la crítica.
Siempre alabe a los novatos, aunque el trabajo que desempeñan no sea satisfactorio. Hay quienes por temor al fracaso se descontrolan en los trabajos nuevos. El elogio es el mejor camino para librarlos del temor y ayudarlos a progresar.
Si Pedro demuestra algunas habilidades especiales, reconózcaselas. Haga que se supere tratándolo como a un experto, por ejemplo, diciéndole: "Pedro, verifica esta carga, tú eres el más capacitado para efectuar este trabajo".
Si usted desempeña el trabajo de Pedro mejor de lo que él lo hace, tenga mucho cuidado de no actúar como un "sabelotodo". Haga sugerencias con modestia y como si fueran casuales. Deje que el trabajador que tiene la intención de hacer bien las cosas utilice su genio. Indíquele los resultados que debe obtener, y luego permita que tenga la satisfacción de encontrar la solución al problema. No lo esté vigilando constantemente, ni esté dando vueltas y vueltas a su alrededor, como la gallina clueca lo hace con su pollito. Demuéstrele que le tiene mucha confianza. Si lo hace así, Pedro trabajará mejor.
Siempre hágale saber a su empleado que usted, como su jefe, se da cuenta de las dificultades con las que desarrolla su trabajo.
Las labores que requieren mucha atención son tan agotadoras como el trabajo físico más rudo. Es necesario valorar y elogiar la labor desarrollada por el empleado. Para el personal son muy importantes, aun las más pequeñas dificultades bajo las cuales trabaja. Si usted no está atento a detectar estas pequeñas dificultades, éstas pueden convertirse en problemas mayores. Si le demuestra simpatía y aprecio, el empleado resolverá de inmediato las más serias dificultades.
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